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Liga de campeones
«Yo pertenezco a Jesús»
Kaká, ídolo milanista, se entregó al cristianismo
tras un accidente

Kaká celebra
un gol con el Milan, esta temporada. EFE
David Bigorra, ADN
Sus convicciones religiosas se acrecentaron tras un fatídico accidente
en una piscina. Fue en septiembre de 2000. Ricardo Izecson dos Santos
Leite, Kaká (Brasilia, 1982), saltó de un trampolín
y se fracturó una vértebra cuando tenía 18 años.
"I belong to Jesus" ("Yo pertenezco a Jesús"),
repite ahora insaciablemente la estrella del Milan.
Porque Kaká está convencido
de que es un cotizado futbolista gracias a Jesús, que le salvó
milagrosamente de aquel desafortunado incidente. Desde entonces, la fe
se ha convertido en su bandera.
Junto a Alex Ribeiro, capellán
de la selección de Brasil que ha acompañado en los últimos
cinco Mundiales a la canarinha, Kaká comparte el Evangelio y realiza
estudios bíblicos con el resto de jugadores con vocación
religiosa.
"Edmílson, Zé Roberto
y yo oramos siempre juntos, leemos la Biblia", ha confesado en más
de una ocasión el centrocampista. Alejado de la fiesta y la samba,
prefiere entregarse a la causa que le mueve.
Simbólico '10' de brasil
El futbolista, que desde la pasada
semana luce el simbólico 10 de Brasil en detrimento de Ronaldinho,
es el líder del Milan, tras la marcha, el pasado verano, de Andrei
Shevchenko. En pleno proceso de renovación, el equipo rossonero
es sexto en la Liga. Y su gran objetivo pasa por ganar la Champions. Por
su séptimo gran título continental.
Esta noche, el grupo que dirige Carlo
Ancelotti recibe al Bayern de Múnich en San Siro en la ida de los
cuartos de final de la máxima competición europea. Un clásico
con dos equipos en horas bajas. El Bayern es cuarto en la Bundesliga.
A seis puntos del líder. Del Schalke 04.
Además de leer la Biblia, Kaká,
fichado por el Milan por poco más de seis millones de euros en
2003 y por el que suspira el Madrid, tiene mucho interés por la
economía. Sabe que su precio de mercado se ha multiplicado por
10.
Al son de su adorada música
Gospel, crece la figura de Kaká. Y su fe, como su clase , sigue
inquebrantable.
Fuente: diarioadn.com
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